¡¡BIENVENIDOS A MI BLOG!R

miércoles, 3 de enero de 2018

La extraña partida - capítulo 6

Capítulo 6


¡Mis pies! Ahora, ahora puedo verlos… ¡Por favor! ¡Son como… como de saurios: alargados, escamosos, horribles, con largas pezuñas…! ¿Soy un monstruo? ¿Acaso un Tyrannosaurus Rex? ¿Han logrado, quizás, traspasar la pantalla esos extraños seres que no se resignan a desaparecer? ¿Se han adueñado de mi cuerpo convirtiéndome en alienígena tal vez? ¿Es su venganza? Sí, tendrías que haber apagado el ordenador y descansar un rato antes del amanecer. Ni has terminado la partida, ni has vencido, ni has superado el record. Son las 9,00h AM. Y sigo aquí, ante la pantalla intentando, sin éxito, evitar la derrota de esos violentos especímenes. Arrastro mi cabeza por las mucosas excretadas de mi garganta, apenas puedo respirar, la lengua se me ha inflamado, los labios los noto semidormidos, mis fauces…, creo tener fiebre… mucha fiebre… me ahogo, me agobio y… ¡No, no, no puedo respirar…! Por favor, por favor, necesito ayuda…

martes, 26 de diciembre de 2017

Patria de Fernando Aranburu

Hace unos días que comencé a leer la interesante novela de Fernando Aramburu “Patria”. Me la recomendaron fervientemente y la verdad, aunque la compré escéptico, y estoy todavía en los comienzos, las dos mujeres, Bittori y Miren, sus dos personajes principales, están fabulosamente construidos, son de una fuerza impresionante. El lenguaje que emplea el escritor es original, llano, muy vasco. En definitiva que de momento me está gustando bastante.

la extraña partida - capítulo 5

Capítulo 5


¡Oh, no! Mi mano derecha se constriñe, los dedos se retuercen convirtiéndose en negras garras de pantera… Horrorizado miro a la izquierda y, esta otra, parece mutar hasta contar diez largos dedos gelatinosos, parecidos a piel de murciélago. De mi garganta surge un leve dolor que poco a poco se intensifica tanto, que ni siquiera puedo pronunciar una vocal sin que me arda. Mis orejas se ensanchan y alargan, mis dientes se prolongan, las muelas se engrandecen. Como estruendosas tuneladoras, nuevos y anormales incisivos se abren paso desmesurados, a través de la mandíbula inflamando mi boca y labios. De mi barba y mejillas surge un pelaje blanco, salvaje y fuerte, que se desarrolla hasta un largo impreciso. Una desagradable flema de sabor agrio y color parduzco, fluye asqueroso de las mucosas de mi laringe, babeando y ennegreciendo el escritorio. Simultáneamente, mi nariz se ensancha, mis ojos son más agudos y sanguinolentos, mi lengua se prolonga puntiaguda, bífida, y mi columna vertebral se comba igual que una serpiente anaconda. El dolor es insoportable, el corazón parece estallar, y sudo, sudo tanto, que mis pantalones destilan una pestilente substancia anaranjada viscosa, ácida y humeante, expandiéndose lentamente por el suelo de mi cuarto. 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La extraña partida - capítulo 4

Capítulo 4


¡Qué horror! ¡Qué horror! Temblando, con el corazón palpitante, aparto la mano derecha que no me obedece, agarro el ratón con la izquierda, aún ágil, y consigo eliminar al amorfo engendro que trataba de inocular su veneno en mi torrente sanguíneo. Me tomo un breve respiro, pero advierto que las naves continúan convirtiéndose en pequeños demonios que luchan contra mí y no puedo permitirme siquiera un pequeño descanso, sino tratar de detener la ofensiva. Sudo, las gotas de sudor resbalan por mis mejillas, nublan mi vista, entran en mi boca, bajan por la barbilla, escupo… Me limpio con la manga de mí camisa, luego, trato de pulsar algún botón con cada uno de mis dedos: anular, corazón, meñique, incluso el pulgar, y disparo sin ton ni son para frenar la frecuencia de esos temibles seres verdosos que, de no interceptarlos, me harían tanto daño y… ¡Toma! ¡Muere! Mi piel está fría, mi cuerpo se estremece, tirita, se siente convulso, excitado. Cierro mis angustiados ojos unos segundos, necesito descansar, parpadear, permanecer activo para evitar esas abrumadoras alucinaciones, esos irreales espejismos; esos extraños seres que engañan mi mente, que me atormentan, que amenazan con penetrar en mi boca, en mi estómago, en mis vísceras, en mi… ¡Oh, mi mano! 

Con Benjamín Prado

Ayer estuve en un encuentro de clubes de lectores, con un invitado muy especial: Benjamín Prados, quien fue entrevistado por Juan José Tellez, a su vez director del “Centro Andaluz de las Letras”, organizador del evento, del cual soy asociado. Conocía su faceta poética como letrista de Joaquín Sabina, sus ideas políticas a través de las tertulias de la Sexta o que tenía en su haber varias novelas, ensayos y ediciones poéticas escritas, pero nunca había leído nada de él. Es decir, tan solo un par o tres capítulos del libro del último disco del cantante andaluz “Lo niego todo”. Durante la charla nos descubrió a los presentes la intensidad de su vida, su relación con otros artistas y algunas curiosidades suyas bastantes interesantes. Entre las cuales destaca, la sorprendente revelación de haber sido amigo íntimo de Rafael Alberti.

El acto se celebró en la cuarta planta del Museo de la antigua Aduana de Málaga, fue muy ameno y grato, y desde aquí prometo que en cuanto acabe con la novela “Patria” de Fernando Aramburu, que he comenzado a leer hace muy poco, compraré algunas novelas suyas para leerlas.